Yo no conocía Star Wars

Yo no conocía Star Wars

¡Lo juro, no es por ser única y diferente!

No sé cuántos de ustedes recuerden la franquicia Videocentro, que se dedicaba a rentar películas. Tendría como unos cuatro años, cuando mi papá me llevó, emocionado, porque iba a estar Darth Vader y un par de Stormtroopers en la sucursal que nos quedaba más cerca, promocionando una edición especial de ‘Una nueva esperanza’, ‘El imperio contraataca’, y ‘El regreso del Jedi’, que iban a estar disponibles para rentarse esa misma tarde. En ese tiempo no existía el concepto de cosplay, pero eso es lo que hacían los tipos enfundados en sus respectivos trajes. No importó mucho, igual yo era pequeña y fácilmente impresionable. Mi papá rentó ‘El imperio contraataca’, y ‘El cristal encantado’ (Dark Crystal) (Y no, nada que ver con Star Wars). Recuerdo haber visto ambas, pero definitivamente ‘El cristal encantado’ se quedó en mi memoria, mucho más que aquella película de Star Wars y el escueto autógrafo que nos firmaron los cosplayers.

(Mi papá jura que no se acuerda de eso y que yo lo inventé; dice que no recuerda haber visto esa película nunca).

Pasaron los años, muchos, hasta llegar a 2011. La niña de aquel entonces, a.k.a. su servidora, estudiaba la universidad, cuando conoció a un chico bastante inteligente, simpático, guapetón… Pero pues nunca pasó nada más que un par de salidas y una película de Transformers. La universidad se acabó, y pasaron los años de nuevo.

Un día, recibí un mensaje de él.

‘¿Quieres ir a ver la peli de Episodio VII?’

Pero, oh, querido amigo, yo nunca he visto Star Wars, le respondí. Llegado a este punto, me veo en la necesidad de aclarar el porqué de esta “decisión”: no es que odie la saga, sino que la vida me llevó a otra clase de gustos; y es que prefiero el anime y el manga, la animación en general, que las grandes sagas épicas live action. Consciente de que el chico había dejado de gustarme hace mucho, pero mantuvimos contacto porque sigo pensando que es una buena persona, fui sincera con él y le dije que no tenía idea de qué iba la saga, más allá de lo que la cultura popular me había transmitido.  Su respuesta fue tajante, clara y directa:

‘Nos vemos tres horas antes de la película y te platico todo lo que tienes que saber’.

¡Eso, damas y caballeros, son genuinas ganas de compartir! Por primera vez en toooda mi vida realmente me pregunté qué era lo que había en Star Wars que tenía millones de fanáticos en todo el mundo, universos extendidos, juegos, caricaturas, spin offs, y demás cosas que pudieran terminar de construir esa épica espacial. Con toda la formalidad y profesionalismo de un buen fanático de algo, estuvimos casi las tres horas en un restaurante mientras él me explicaba con gran detalle y a la vez en un excelente resumen los puntos más importantes de Star Wars. Y una vez entendido todo, procedimos a ver ‘El despertar de la fuerza’.

Como película me gustó mucho. El resumen de mi amigo fue excelente, porque entendí todas las referencias, personajes, encuentros y lo que implicaban ciertas situaciones.  Me pregunté por qué mi amigo habría hecho tanto esfuerzo de compartir ese resumen conmigo, invitarme la película, y preguntar mi opinión al término de la misma.

Unos días después, en el trabajo, mis compañeros comentaban sus impresiones de la misma peli. Todos son seguidores de Star Wars, por lo que no hubo gran preámbulo para algunos comentarios, dando por sentado que todos conocían el tema a fondo.  Se me ocurrió comentar que, antes del Episodio VII, yo no había visto una sola peli de la saga.

‘¿Pero debajo de qué piedra has vivido todos estos años?’, fue lo más suave que escuché. En otros sectores, la opinión fue generalizada: ¿Cómo es posible que una friki como tú jamás haya visto Star Wars? Muchas veces no me detuve a explicar que ya conocía lo principal y que Episodio VII me había gustado,  porque la reacción inmediata de muchos fans es refutar la opinión y criterio de quien no es fan.

Sólo eres una posser.

Y ese es el veredicto. Pero no es la etiqueta lo que me da miedo, sino pensar que yo misma he usado ese calificativo, cuando conozco a gente que apenas se volvió fan de cualquier cosa. Hasta que me sucedió a mí, fue que reflexioné sobre lo que es ser posser, fan basura, o cualquier definición que quieran añadir. ¿Cuándo es un buen momento para volverse fan de algo? Pero, sobre todo, ¿está bien etiquetar, o seguir el ejemplo de quien me inició en Star Wars? Muchas veces pensé que no se es fan a menos que hayas estado desde el inicio, o desde lo más atrás posible; ahora lo veo distinto porque, por ejemplo, los niños no tienen opción más que volverse fanáticos o adquirir gustos de la época en la que están viviendo, y no se ustedes, pero yo si vi niños en la sala de cine con sus playeritas de Star Wars y emocionados por lo que iban a ver.

A principios de este año, mi amigo y yo fuimos a ver Episodio VIII. Nos gustó más que la primera. Tanto él, fan de muchos años de la saga, como yo, que ya vi por mi cuenta Una nueva esperanza y El imperio contraataca, me voy encariñando con las situaciones y guiños, y claro, mi oscuro deseo de volver a ver a Kylo Ren sin camisa.


Imágenes:
Star Wars: The Last Jedi – Walt Disney Studios (2017)
Star Wars: The Force Awakens – Walt Disney Studios (2015)

¡Lo juro, no es por ser única y diferente!

No sé cuántos de ustedes recuerden la franquicia Videocentro, que se dedicaba a rentar películas. Tendría como unos cuatro años, cuando mi papá me llevó, emocionado, porque iba a estar Darth Vader y un par de Stormtroopers en la sucursal que nos quedaba más cerca, promocionando una edición especial de ‘Una nueva esperanza’, ‘El imperio contraataca’, y ‘El regreso del Jedi’, que iban a estar disponibles para rentarse esa misma tarde. En ese tiempo no existía el concepto de cosplay, pero eso es lo que hacían los tipos enfundados en sus respectivos trajes. No importó mucho, igual yo era pequeña y fácilmente impresionable. Mi papá rentó ‘El imperio contraataca’, y ‘El cristal encantado’ (Dark Crystal) (Y no, nada que ver con Star Wars). Recuerdo haber visto ambas, pero definitivamente ‘El cristal encantado’ se quedó en mi memoria, mucho más que aquella película de Star Wars y el escueto autógrafo que nos firmaron los cosplayers.

(Mi papá jura que no se acuerda de eso y que yo lo inventé; dice que no recuerda haber visto esa película nunca).

Pasaron los años, muchos, hasta llegar a 2011. La niña de aquel entonces, a.k.a. su servidora, estudiaba la universidad, cuando conoció a un chico bastante inteligente, simpático, guapetón… Pero pues nunca pasó nada más que un par de salidas y una película de Transformers. La universidad se acabó, y pasaron los años de nuevo.

Un día, recibí un mensaje de él.

‘¿Quieres ir a ver la peli de Episodio VII?’

Pero, oh, querido amigo, yo nunca he visto Star Wars, le respondí. Llegado a este punto, me veo en la necesidad de aclarar el porqué de esta “decisión”: no es que odie la saga, sino que la vida me llevó a otra clase de gustos; y es que prefiero el anime y el manga, la animación en general, que las grandes sagas épicas live action. Consciente de que el chico había dejado de gustarme hace mucho, pero mantuvimos contacto porque sigo pensando que es una buena persona, fui sincera con él y le dije que no tenía idea de qué iba la saga, más allá de lo que la cultura popular me había transmitido.  Su respuesta fue tajante, clara y directa:

‘Nos vemos tres horas antes de la película y te platico todo lo que tienes que saber’.

¡Eso, damas y caballeros, son genuinas ganas de compartir! Por primera vez en toooda mi vida realmente me pregunté qué era lo que había en Star Wars que tenía millones de fanáticos en todo el mundo, universos extendidos, juegos, caricaturas, spin offs, y demás cosas que pudieran terminar de construir esa épica espacial. Con toda la formalidad y profesionalismo de un buen fanático de algo, estuvimos casi las tres horas en un restaurante mientras él me explicaba con gran detalle y a la vez en un excelente resumen los puntos más importantes de Star Wars. Y una vez entendido todo, procedimos a ver ‘El despertar de la fuerza’.

Como película me gustó mucho. El resumen de mi amigo fue excelente, porque entendí todas las referencias, personajes, encuentros y lo que implicaban ciertas situaciones.  Me pregunté por qué mi amigo habría hecho tanto esfuerzo de compartir ese resumen conmigo, invitarme la película, y preguntar mi opinión al término de la misma.

Unos días después, en el trabajo, mis compañeros comentaban sus impresiones de la misma peli. Todos son seguidores de Star Wars, por lo que no hubo gran preámbulo para algunos comentarios, dando por sentado que todos conocían el tema a fondo.  Se me ocurrió comentar que, antes del Episodio VII, yo no había visto una sola peli de la saga.

‘¿Pero debajo de qué piedra has vivido todos estos años?’, fue lo más suave que escuché. En otros sectores, la opinión fue generalizada: ¿Cómo es posible que una friki como tú jamás haya visto Star Wars? Muchas veces no me detuve a explicar que ya conocía lo principal y que Episodio VII me había gustado,  porque la reacción inmediata de muchos fans es refutar la opinión y criterio de quien no es fan.

Sólo eres una posser.

Y ese es el veredicto. Pero no es la etiqueta lo que me da miedo, sino pensar que yo misma he usado ese calificativo, cuando conozco a gente que apenas se volvió fan de cualquier cosa. Hasta que me sucedió a mí, fue que reflexioné sobre lo que es ser posser, fan basura, o cualquier definición que quieran añadir. ¿Cuándo es un buen momento para volverse fan de algo? Pero, sobre todo, ¿está bien etiquetar, o seguir el ejemplo de quien me inició en Star Wars? Muchas veces pensé que no se es fan a menos que hayas estado desde el inicio, o desde lo más atrás posible; ahora lo veo distinto porque, por ejemplo, los niños no tienen opción más que volverse fanáticos o adquirir gustos de la época en la que están viviendo, y no se ustedes, pero yo si vi niños en la sala de cine con sus playeritas de Star Wars y emocionados por lo que iban a ver.

A principios de este año, mi amigo y yo fuimos a ver Episodio VIII. Nos gustó más que la primera. Tanto él, fan de muchos años de la saga, como yo, que ya vi por mi cuenta Una nueva esperanza y El imperio contraataca, me voy encariñando con las situaciones y guiños, y claro, mi oscuro deseo de volver a ver a Kylo Ren sin camisa.


Imágenes:
Star Wars: The Last Jedi – Walt Disney Studios (2017)
Star Wars: The Force Awakens – Walt Disney Studios (2015)

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