El otaku es difícil para el amor

El otaku es difícil para el amor

Sí, ya sé que eres un otaku, ¿y qué más?

Este año llegó una serie que en pocos capítulos se volvió material de interés para muchos:  Wotaku ni Koi wa Muzukashi. Tardé años en aprenderme el nombre, así que sólo la llamaré la serie de los otakus que se enamoran. Si no sabes de qué hablo, aquí el contexto/sinopsis:

“Wotakoi” es un anime que trata de Narumi Momose, una chica japonesa que trabaja de oficinista, pero tiene un oscuro pasatiempo: es otaku, y fujoshi. Son características que no quiere que la gente sepa, porque al parecer es muy mal visto; pero, en su nueva chamba, se encuentra con Hirotaka Nifuji, un amigo de la infancia que es un gamer empedernido y que también trabaja ahí. En el primer capítulo, Hirotaka se le declara (o algo así) a Narumi, y se vuelven novios.

La premisa me resultó interesante, y el primer capítulo me dejó con un buen sabor de boca. Últimamente hay muchas historias de amor en el mundillo del anime/manga, pero usualmente abarcan edades adolescentes, con problemas de colegiales y un cariñito puro e inocente que a veces se siente genérico. Wotakoi mostró otra posibilidad: personajes cercanos a los treinta años, que parecen tener gustos y vidas definidas, poder adquisitivo para costear sus hobbies, y un interesante vistazo a lo que puede ser la vida en Japón cuando ya terminaste la escuela.

Los primeros dos capítulos de la serie me dejaron muy enganchada, le recomendé la serie a varias personas (incluyendo a mi crush :v), porque es difícil no sentirse identificado con alguno de los personajes principales: Narumi, la protagonista, que parece aún algo infantil, ama el yaoi, en sus ratos libres es ilustradora y vende doujinshis; Hirotaka, callado, tímido, un poco inocente, y tiene la mirada de alguien que perdió su alma en los videojuegos hace mucho; Koyanagi, una superior guapa e imponente que hace crossplay ; y finalmente, Kabakura, otaku de closet y novio de Koyanagi. Es bueno ver que todos los personajes son adultos funcionales en su vida diaria, cumplen con su chamba y además se dan el tiempo de reunirse a jugar videojuegos, o echarse unas chelas con otros compañeros de trabajo. Hay algunos misterios que han soltado poquito a poco en la trama, y apenas van siete capítulos (para el momento en que esto está siendo escrito) como para determinar qué rumbo tomará. El manga aún está en emisión, así que supongo que revelará más aspectos de los personajes a medida que avance.

PERO…

¿Qué podría salir mal?

PERO

PERO

Como ya dije, van siete capítulos…Y en la gran mayoría, le han puesto mucho foco a mostrar que todos son otakus de corazón. ¡Eso ya lo sé, por eso empecé a ver la serie! Pero, ¿qué más? Yo también me considero otaku pero tengo otras cosas en mente, ¡y seguro a ustedes también les pasa! Porque es lo natural, porque somos humanos, y es justo esa línea la que ya no ha retomado Wotaku y que me dejó enganchada los primeros capítulos. En el capítulo dos, Hirotaka (<3) besa a Narumi, ella comenta que no imaginaba que Hirotaka quisiera besarla (a pesar de que todo el capítulo se estuvo preguntando qué ropa interior llevaba porque no esperaba nomás un beso) , y él le responde ‘pues si soy hombre después de todo…’. ¡Exacto! Todos somos humanos y si bien, entiendo que no siempre esperas identificarte al cien por ciento con todos los animes que ves, eso era lo que me gustaba de Wotakoi. Por otra parte, he leído gente que se ha quejado de que no entienden por qué es necesario que los personajes oculten su afición friki; esto, estimados lectores, tiene que ver con que en Japón es muy mal visto ser otaku (realmente otaku) como lo son los personajes principales. Nuestras occidentales mentes no lo comprenden del todo porque, para muchos, el estereotipo de ser otaku se ha desvanecido para dejar de ser visto como algo antisocial para volverse un elemento más de la cultura pop, pero Wotakoi deja entrever que ser friki sigue siendo un tabú.  

A todo esto, ¿recomiendo la serie?

Total y absolutamente sí. Digo, van muy pocos capítulos para dar un veredicto final. Además, seguro muchos de quienes están leyendo este artículo ya vieron el manga o saben qué va a pasar. Yo lo sigo viendo por Hirot–por encontrarme qué misterios se resolverán. Pero, si siguen con capítulos de relleno que gritan mírenme, somos otakus por todos lados, quién sabe si querré ver la segunda temporada. La animación es buena, el opening pegajoso aunque un poco genérico, y la idea de que los frikis también merecemos amar, me tendrán esperando más capítulos.

Actualización: Ya van 11 capítulos de esta serie. A veces levanta, a veces no. Ya presentaron otros personajes nuevos, pero son predecibles. Igual recomiendo que la vean para que ustedes se formen una opinión.


Imágenes:

Wotaku ni Koi wa Muzukashii, (2018) Estudio A-1 Pictures, recuperado de Prime Video.

Sí, ya sé que eres un otaku, ¿y qué más?

Este año llegó una serie que en pocos capítulos se volvió material de interés para muchos:  Wotaku ni Koi wa Muzukashi. Tardé años en aprenderme el nombre, así que sólo la llamaré la serie de los otakus que se enamoran. Si no sabes de qué hablo, aquí el contexto/sinopsis:

“Wotakoi” es un anime que trata de Narumi Momose, una chica japonesa que trabaja de oficinista, pero tiene un oscuro pasatiempo: es otaku, y fujoshi. Son características que no quiere que la gente sepa, porque al parecer es muy mal visto; pero, en su nueva chamba, se encuentra con Hirotaka Nifuji, un amigo de la infancia que es un gamer empedernido y que también trabaja ahí. En el primer capítulo, Hirotaka se le declara (o algo así) a Narumi, y se vuelven novios.

La premisa me resultó interesante, y el primer capítulo me dejó con un buen sabor de boca. Últimamente hay muchas historias de amor en el mundillo del anime/manga, pero usualmente abarcan edades adolescentes, con problemas de colegiales y un cariñito puro e inocente que a veces se siente genérico. Wotakoi mostró otra posibilidad: personajes cercanos a los treinta años, que parecen tener gustos y vidas definidas, poder adquisitivo para costear sus hobbies, y un interesante vistazo a lo que puede ser la vida en Japón cuando ya terminaste la escuela.

Los primeros dos capítulos de la serie me dejaron muy enganchada, le recomendé la serie a varias personas (incluyendo a mi crush :v), porque es difícil no sentirse identificado con alguno de los personajes principales: Narumi, la protagonista, que parece aún algo infantil, ama el yaoi, en sus ratos libres es ilustradora y vende doujinshis; Hirotaka, callado, tímido, un poco inocente, y tiene la mirada de alguien que perdió su alma en los videojuegos hace mucho; Koyanagi, una superior guapa e imponente que hace crossplay ; y finalmente, Kabakura, otaku de closet y novio de Koyanagi. Es bueno ver que todos los personajes son adultos funcionales en su vida diaria, cumplen con su chamba y además se dan el tiempo de reunirse a jugar videojuegos, o echarse unas chelas con otros compañeros de trabajo. Hay algunos misterios que han soltado poquito a poco en la trama, y apenas van siete capítulos (para el momento en que esto está siendo escrito) como para determinar qué rumbo tomará. El manga aún está en emisión, así que supongo que revelará más aspectos de los personajes a medida que avance.

PERO…

¿Qué podría salir mal?

PERO

PERO

Como ya dije, van siete capítulos…Y en la gran mayoría, le han puesto mucho foco a mostrar que todos son otakus de corazón. ¡Eso ya lo sé, por eso empecé a ver la serie! Pero, ¿qué más? Yo también me considero otaku pero tengo otras cosas en mente, ¡y seguro a ustedes también les pasa! Porque es lo natural, porque somos humanos, y es justo esa línea la que ya no ha retomado Wotaku y que me dejó enganchada los primeros capítulos. En el capítulo dos, Hirotaka (<3) besa a Narumi, ella comenta que no imaginaba que Hirotaka quisiera besarla (a pesar de que todo el capítulo se estuvo preguntando qué ropa interior llevaba porque no esperaba nomás un beso) , y él le responde ‘pues si soy hombre después de todo…’. ¡Exacto! Todos somos humanos y si bien, entiendo que no siempre esperas identificarte al cien por ciento con todos los animes que ves, eso era lo que me gustaba de Wotakoi. Por otra parte, he leído gente que se ha quejado de que no entienden por qué es necesario que los personajes oculten su afición friki; esto, estimados lectores, tiene que ver con que en Japón es muy mal visto ser otaku (realmente otaku) como lo son los personajes principales. Nuestras occidentales mentes no lo comprenden del todo porque, para muchos, el estereotipo de ser otaku se ha desvanecido para dejar de ser visto como algo antisocial para volverse un elemento más de la cultura pop, pero Wotakoi deja entrever que ser friki sigue siendo un tabú.  

A todo esto, ¿recomiendo la serie?

Total y absolutamente sí. Digo, van muy pocos capítulos para dar un veredicto final. Además, seguro muchos de quienes están leyendo este artículo ya vieron el manga o saben qué va a pasar. Yo lo sigo viendo por Hirot–por encontrarme qué misterios se resolverán. Pero, si siguen con capítulos de relleno que gritan mírenme, somos otakus por todos lados, quién sabe si querré ver la segunda temporada. La animación es buena, el opening pegajoso aunque un poco genérico, y la idea de que los frikis también merecemos amar, me tendrán esperando más capítulos.

Actualización: Ya van 11 capítulos de esta serie. A veces levanta, a veces no. Ya presentaron otros personajes nuevos, pero son predecibles. Igual recomiendo que la vean para que ustedes se formen una opinión.


Imágenes:

Wotaku ni Koi wa Muzukashii, (2018) Estudio A-1 Pictures, recuperado de Prime Video.

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