Frik-in fue a: Kawaii Fest

Frik-in fue a: Kawaii Fest

Dakedo Cho-ko-re-to cho-ko-re-to

El 16 de junio se llevó a cabo una nueva edición de Kawaii Fest, festival dedicado a la cultura japonesa de lo kawaii. La primera vez que se organizó fue en diciembre de 2015, y desde entonces tienen dos eventos por año: uno en verano y otro en diciembre. Frik-in fue a este evento para ver en qué se gastaban su quincena.

Muy puntuales, a las once de la mañana en punto, se abrieron las puertas para los asistentes. Algo más de noventa expositores, según la publicidad (la neta no los contamos) se dieron cita en Deportivo Churubusco, muy cerca de la salida de metro General Anaya. Quizá la ubicación no sea tan céntrica, pero es de muy fácil acceso, y en una zona que difícilmente se consideraría friki, salvo por la presencia del parque Masayoshi, justo del otro lado de la avenida. El recinto es un gimnasio completamente redondo, se acomodan mesas en toda la circunferencia y en el centro, e instalaron un escenario. Me parece que Kawaii Fest tuvo buena difusión en redes, ya que los concursos de cosplay y karaoke, así como las conferencias especiales, tuvieron buena asistencia. Vi personas que no iban exactamente disfrazadas, sino vestidas con toda la parafernalia kawaii: curitas en la nariz,  pelucas de colores pastel, adornitos en el pelo, kigurumis, maquillaje, y muchas cosas super cutes y acorde al lugar. Por lo mismo, la mayoría de los puestos ofrecían productos de este estilo. Hubo pocos expositores de figuras o coleccionables, casi todo era solo ropa y accesorios, pero estuvo bien, parece que se acomodaron perfecto al rubro principal del evento. Al fondo, junto con varios puestos de dulces japoneses y coreanos, había un apartado de dibujantes, muchos de los cuales traían ofertas en pósters, sus fanzines o retratos estilo manga.

Todo el día hubo música, a veces bastante ruidosa, quizá habría que considerar que el lugar cuenta con buena acústica para modular bien el sonido… ¿Pero qué importa, si tienes música japonesa? No escuché ningún opening de anime, salvo durante el concurso de karaoke, pero mayoritariamente el apartado musical estuvo dedicado a J-pop y J-rock. En algún momento se presentó un grupo de baile que hacían coreografías de Babymetal con una energía envidiable, me dejaron tarareando sus canciones un buen rato.

En el transcurso del evento, las organizadoras que también hicieron las veces de maestras de ceremonias, realizaron rifas entre los asistentes con productos donados por los expositores; hubo un regalito que le dieron a una niña que estuvo bailando todas las coreografías con muchas ganas. También observé padres de familia que, aunque no iban en la onda kawaii, parecían interesados en comprar juguetes, dulcecillos, o cuadernos (había muchos stands de cuadernos y sketchbooks otaku); inclusive, en un puesto de collares y carteras, una pareja mayor comentaba acerca de qué le podrían llevar a su hija, quien no había podido ir porque se había enfermado :C. Ojalá le hayan llevado algo bonito y también ellos se hayan comprado algo padre.

El único punto flaco que vi en Kawaii Fest, fue la comida. Justo en la entrada se instauró la zona de alimentos, en dos cuartos que se encuentran antes de pasar al vestíbulo principal. Si bien, los productos eran muy buenos (sí, probamos de todo), sólo había como cuatro puestos de alimentos preparados, dos de los cuales se especializaban en bebidas. El puesto más grande, Kamu’ Japan Flavor, completamente dedicado a comida japonesa (takoyaki, okonomiyaki, onigiri, etc.), estuvo a reventar durante todo el evento. Era casi imposible comer algo de ahí, tuvimos que cortar algunos cuellos para lograrlo. Las crepas de Krespy Crepas estaban bien buenas, combinadas con un frappe de Pan y Azúcar Maid’s Cafe (bombas de azúcar líquida kawaii), terminaban de poner el ambiente. Me gustaría que para futuras ocasiones consideraran tener un mayor espacio de comida; quizá la sede no se presta mucho para ello, pero siento que si hace falta oferta de comida real  (para no andar picando dulces y papitas japonesas).

En general, Kawaii Fest es un buen evento, bien organizado para el público, y como es entrada libre, permite mayor afluencia que otros bazares o convenciones. Pero también hay que volver a resaltar que está muy dirigido a todo lo cute de la cultura asiática. Hay mucho que ver, tómate tu tiempo la próxima vez que vayas. Los precios en general puede que estén un poco elevados, pero hay cosas que se ajustan para todos los bolsillos. Algunos locatarios comentaron que vieron la venta un poco menor a otras ediciones, pero quizá se debió a la fecha, al clima, la inflación, o el incipiente escenario de incertidumbre económica en el país…¡Quién sabe! Para la próxima vez que vayas (y que te enteres con Frik-in, obviamente), será mejor que lleves dinero en efectivo, ya que, aunque varios negocios aceptan pagos con tarjeta, es mejor prevenir por quienes no cobran de esa manera.

Hasta aquí mi reporte, Kawaii Frik-in.


Imágenes: Yakio

Dakedo Cho-ko-re-to cho-ko-re-to

El 16 de junio se llevó a cabo una nueva edición de Kawaii Fest, festival dedicado a la cultura japonesa de lo kawaii. La primera vez que se organizó fue en diciembre de 2015, y desde entonces tienen dos eventos por año: uno en verano y otro en diciembre. Frik-in fue a este evento para ver en qué se gastaban su quincena.

Muy puntuales, a las once de la mañana en punto, se abrieron las puertas para los asistentes. Algo más de noventa expositores, según la publicidad (la neta no los contamos) se dieron cita en Deportivo Churubusco, muy cerca de la salida de metro General Anaya. Quizá la ubicación no sea tan céntrica, pero es de muy fácil acceso, y en una zona que difícilmente se consideraría friki, salvo por la presencia del parque Masayoshi, justo del otro lado de la avenida. El recinto es un gimnasio completamente redondo, se acomodan mesas en toda la circunferencia y en el centro, e instalaron un escenario. Me parece que Kawaii Fest tuvo buena difusión en redes, ya que los concursos de cosplay y karaoke, así como las conferencias especiales, tuvieron buena asistencia. Vi personas que no iban exactamente disfrazadas, sino vestidas con toda la parafernalia kawaii: curitas en la nariz,  pelucas de colores pastel, adornitos en el pelo, kigurumis, maquillaje, y muchas cosas super cutes y acorde al lugar. Por lo mismo, la mayoría de los puestos ofrecían productos de este estilo. Hubo pocos expositores de figuras o coleccionables, casi todo era solo ropa y accesorios, pero estuvo bien, parece que se acomodaron perfecto al rubro principal del evento. Al fondo, junto con varios puestos de dulces japoneses y coreanos, había un apartado de dibujantes, muchos de los cuales traían ofertas en pósters, sus fanzines o retratos estilo manga.

Todo el día hubo música, a veces bastante ruidosa, quizá habría que considerar que el lugar cuenta con buena acústica para modular bien el sonido… ¿Pero qué importa, si tienes música japonesa? No escuché ningún opening de anime, salvo durante el concurso de karaoke, pero mayoritariamente el apartado musical estuvo dedicado a J-pop y J-rock. En algún momento se presentó un grupo de baile que hacían coreografías de Babymetal con una energía envidiable, me dejaron tarareando sus canciones un buen rato.

En el transcurso del evento, las organizadoras que también hicieron las veces de maestras de ceremonias, realizaron rifas entre los asistentes con productos donados por los expositores; hubo un regalito que le dieron a una niña que estuvo bailando todas las coreografías con muchas ganas. También observé padres de familia que, aunque no iban en la onda kawaii, parecían interesados en comprar juguetes, dulcecillos, o cuadernos (había muchos stands de cuadernos y sketchbooks otaku); inclusive, en un puesto de collares y carteras, una pareja mayor comentaba acerca de qué le podrían llevar a su hija, quien no había podido ir porque se había enfermado :C. Ojalá le hayan llevado algo bonito y también ellos se hayan comprado algo padre.

El único punto flaco que vi en Kawaii Fest, fue la comida. Justo en la entrada se instauró la zona de alimentos, en dos cuartos que se encuentran antes de pasar al vestíbulo principal. Si bien, los productos eran muy buenos (sí, probamos de todo), sólo había como cuatro puestos de alimentos preparados, dos de los cuales se especializaban en bebidas. El puesto más grande, Kamu’ Japan Flavor, completamente dedicado a comida japonesa (takoyaki, okonomiyaki, onigiri, etc.), estuvo a reventar durante todo el evento. Era casi imposible comer algo de ahí, tuvimos que cortar algunos cuellos para lograrlo. Las crepas de Krespy Crepas estaban bien buenas, combinadas con un frappe de Pan y Azúcar Maid’s Cafe (bombas de azúcar líquida kawaii), terminaban de poner el ambiente. Me gustaría que para futuras ocasiones consideraran tener un mayor espacio de comida; quizá la sede no se presta mucho para ello, pero siento que si hace falta oferta de comida real  (para no andar picando dulces y papitas japonesas).

En general, Kawaii Fest es un buen evento, bien organizado para el público, y como es entrada libre, permite mayor afluencia que otros bazares o convenciones. Pero también hay que volver a resaltar que está muy dirigido a todo lo cute de la cultura asiática. Hay mucho que ver, tómate tu tiempo la próxima vez que vayas. Los precios en general puede que estén un poco elevados, pero hay cosas que se ajustan para todos los bolsillos. Algunos locatarios comentaron que vieron la venta un poco menor a otras ediciones, pero quizá se debió a la fecha, al clima, la inflación, o el incipiente escenario de incertidumbre económica en el país…¡Quién sabe! Para la próxima vez que vayas (y que te enteres con Frik-in, obviamente), será mejor que lleves dinero en efectivo, ya que, aunque varios negocios aceptan pagos con tarjeta, es mejor prevenir por quienes no cobran de esa manera.

Hasta aquí mi reporte, Kawaii Frik-in.


Imágenes: Yakio

Comments