El regreso del Rey Shamán

El regreso del Rey Shamán

Cuando iba en la secundaria, vivía en una zona semi-urbana a las faldas de un cerro. Dicho cerro bloqueaba la señal análoga de televisión, por lo que era casi obligatorio tener contratada televisión de paga si es que querías disfrutar de este medio de entretenimiento. Vivíamos en una especie de departamentos pequeños, así que el casero resolvió contratar un servicio de TV de paga y compartirlo entre las tres casas como extensiones de tele.  Y entonces comenzó una de las mejores etapas de mi vida: El re-boom del anime de los dos miles. La suscripción a tv de paga fue lo mejor que pudo pasar en ese momento, porque conocí al extinto Fox Kids. Pasaban por la tarde Digimon 4, después Medabots, luego otro programa que no era anime, así que no lo veía, y así pasaron los meses.

Hasta que un día mi hermanito se puso a ver el programa que pasaban después de Medabots. Y al terminar, a las ocho en punto, comenzó lo que era el mejor opening con el mayor punch que había escuchado en toda mi vida (quizá sólo después de Butterfly y Pegasus Fantasy).

La resuuuureeeeeciooooooon ♫

No tardé en darme cuenta de que ya había empezado la historia, quizá iba como en el capítulo cinco o seis. Shaman King es un anime perfectamente shonen, con las características más típicas y estereotípicas del género; podría sentirse que ya te narraron este cuento muchas veces, pero, por alguna razón, la obra de Hiroyuki Takei te inspira a seguir viéndola. Me tocó ver el inicio de la rivalidad de Yoh, ese afable y justo protagonista, con Ren Tao, el eterno rival que no supera ser una milésima más débil que el prota. Era lo primero que veía sin tener un antecedente nostálgico como Saint Seiya o Dragon Ball. Era emocionante, fantástico, me encantaron los personajes, las canciones… compartí mi gusto por dicha serie con mi mejor amiga de ese entonces (que sigue siendo mi mejor amiga), y llegamos al grado de grabarnos los capítulos de la serie que más nos gustaban en un par de cintas de video recicladas.

El furor de Shaman King nos embargó a tal grado que las portadas de los cuadernos de secundaria tenían a varios personajes, y fue la primera serie que me inspiró a escribir un fanfic. A mano, en un cuaderno. Mi amiga y yo nos inventamos nuestras versiones Shaman que competirían en el torneo, inventamos un par de personajes incidentales que fueran la competencia de las Lilys, y seguimos la fantasía por mucho tiempo. De manera que puedo afirmar que Shaman King me marcó profundamente en mi desarrollo otaku, e incluso, profesional. Si no fuera por ese anime, quizá nunca habría comenzado a escribir.

Fox Kids se volvió Jetix, pero Shaman King prevaleció… un poquito; hasta que se convirtió en Disney XD y nos olvidamos de todo ese buen anime que había traído la cadena Fox.

La extinta Editorial Vid publicó un par de años después el manga de Shaman King en nuestro país, pero no la pude comprar, ochenta pesos en ese entonces era un dineral. Por alguna razón nunca vi las OVAs adicionales, me quedé con la historia original y el magnífico doblaje latino que le dio esa personalidad increíble a Shaman King en Latinoamérica.

Hace poco, volvió a ser noticia que esta genial franquicia volvería con un nuevo arco del manga, en Japón. Si bien el anime quedó algo flojo cerca del final por la eterna batalla que tienen los animes que son lanzados mientras el manga está siendo publicado (o sea, el anime rebasó al manga), en su momento a mi me pareció un buen final, que si bien dejó con ganas de más, tampoco quedé insatisfecha. Hace como un año me encontré un puesto de periódicos cerca de mi lugar de trabajo, donde venden cómics y mangas viejitos. Me encontré algunos de Shaman King, me los dieron a 50 pesos. Y pues ahí los tengo. Dejé de comprarlos porque pensé en una magnífica posibilidad:

¿Será que alguna de las principales editoriales de manga de este país podrá traerlo en un futuro cercano?

Hace 20 años que esta historia comenzó

Shaman King tuvo un relanzamiento del manga (en Japón, claro) a finales de la primera década de los dos miles, en tankōbon de edición definitiva con nuevas ilustraciones de portadas y viñetas redibujadas. Se rumoreaba que podría haber una nueva versión del anime, más fiel al manga, pero según el buen Hiroyuki Takei, esto quedó sólo en chisme. Sin embargo, este nuevo arco de la saga que está por salir en el segundo trimestre de 2018, me llena de esperanza, ¿es muy descabellado pensar en que pudieran hacer un nuevo anime?

En verdad lo deseo mucho. Por lo pronto, las televisoras ya se están tardando en poner el anime original de nuevo, por los viejos tiempos. Y tampoco estaría mal pedirles a las editoriales, como buenos fans, que nos traigan esta maravillosa obra shonen que todo mundo debe conocer.


Imágenes:

Shaman King (2001), Hiroyuki Takei

Cuando iba en la secundaria, vivía en una zona semi-urbana a las faldas de un cerro. Dicho cerro bloqueaba la señal análoga de televisión, por lo que era casi obligatorio tener contratada televisión de paga si es que querías disfrutar de este medio de entretenimiento. Vivíamos en una especie de departamentos pequeños, así que el casero resolvió contratar un servicio de TV de paga y compartirlo entre las tres casas como extensiones de tele.  Y entonces comenzó una de las mejores etapas de mi vida: El re-boom del anime de los dos miles. La suscripción a tv de paga fue lo mejor que pudo pasar en ese momento, porque conocí al extinto Fox Kids. Pasaban por la tarde Digimon 4, después Medabots, luego otro programa que no era anime, así que no lo veía, y así pasaron los meses.

Hasta que un día mi hermanito se puso a ver el programa que pasaban después de Medabots. Y al terminar, a las ocho en punto, comenzó lo que era el mejor opening con el mayor punch que había escuchado en toda mi vida (quizá sólo después de Butterfly y Pegasus Fantasy).

La resuuuureeeeeciooooooon ♫

No tardé en darme cuenta de que ya había empezado la historia, quizá iba como en el capítulo cinco o seis. Shaman King es un anime perfectamente shonen, con las características más típicas y estereotípicas del género; podría sentirse que ya te narraron este cuento muchas veces, pero, por alguna razón, la obra de Hiroyuki Takei te inspira a seguir viéndola. Me tocó ver el inicio de la rivalidad de Yoh, ese afable y justo protagonista, con Ren Tao, el eterno rival que no supera ser una milésima más débil que el prota. Era lo primero que veía sin tener un antecedente nostálgico como Saint Seiya o Dragon Ball. Era emocionante, fantástico, me encantaron los personajes, las canciones… compartí mi gusto por dicha serie con mi mejor amiga de ese entonces (que sigue siendo mi mejor amiga), y llegamos al grado de grabarnos los capítulos de la serie que más nos gustaban en un par de cintas de video recicladas.

El furor de Shaman King nos embargó a tal grado que las portadas de los cuadernos de secundaria tenían a varios personajes, y fue la primera serie que me inspiró a escribir un fanfic. A mano, en un cuaderno. Mi amiga y yo nos inventamos nuestras versiones Shaman que competirían en el torneo, inventamos un par de personajes incidentales que fueran la competencia de las Lilys, y seguimos la fantasía por mucho tiempo. De manera que puedo afirmar que Shaman King me marcó profundamente en mi desarrollo otaku, e incluso, profesional. Si no fuera por ese anime, quizá nunca habría comenzado a escribir.

Fox Kids se volvió Jetix, pero Shaman King prevaleció… un poquito; hasta que se convirtió en Disney XD y nos olvidamos de todo ese buen anime que había traído la cadena Fox.

La extinta Editorial Vid publicó un par de años después el manga de Shaman King en nuestro país, pero no la pude comprar, ochenta pesos en ese entonces era un dineral. Por alguna razón nunca vi las OVAs adicionales, me quedé con la historia original y el magnífico doblaje latino que le dio esa personalidad increíble a Shaman King en Latinoamérica.

Hace poco, volvió a ser noticia que esta genial franquicia volvería con un nuevo arco del manga, en Japón. Si bien el anime quedó algo flojo cerca del final por la eterna batalla que tienen los animes que son lanzados mientras el manga está siendo publicado (o sea, el anime rebasó al manga), en su momento a mi me pareció un buen final, que si bien dejó con ganas de más, tampoco quedé insatisfecha. Hace como un año me encontré un puesto de periódicos cerca de mi lugar de trabajo, donde venden cómics y mangas viejitos. Me encontré algunos de Shaman King, me los dieron a 50 pesos. Y pues ahí los tengo. Dejé de comprarlos porque pensé en una magnífica posibilidad:

¿Será que alguna de las principales editoriales de manga de este país podrá traerlo en un futuro cercano?

Hace 20 años que esta historia comenzó

Shaman King tuvo un relanzamiento del manga (en Japón, claro) a finales de la primera década de los dos miles, en tankōbon de edición definitiva con nuevas ilustraciones de portadas y viñetas redibujadas. Se rumoreaba que podría haber una nueva versión del anime, más fiel al manga, pero según el buen Hiroyuki Takei, esto quedó sólo en chisme. Sin embargo, este nuevo arco de la saga que está por salir en el segundo trimestre de 2018, me llena de esperanza, ¿es muy descabellado pensar en que pudieran hacer un nuevo anime?

En verdad lo deseo mucho. Por lo pronto, las televisoras ya se están tardando en poner el anime original de nuevo, por los viejos tiempos. Y tampoco estaría mal pedirles a las editoriales, como buenos fans, que nos traigan esta maravillosa obra shonen que todo mundo debe conocer.


Imágenes:

Shaman King (2001), Hiroyuki Takei

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