Las mujeres y el Shonen

Las mujeres y el Shonen

Cuando era niña, me encantaba Sailor Moon. No nada más me gustaba, la amaba, estaba enloquecida con esa serie. Creo que mis amiguitas no la veían, porque recuerdo que yo era la única que tenía muñecas, me hacía falditas de crepé y me ponía collares de mi mamá en la cabeza como si fueran mi tiara lunar.

Pero eso de ninguna manera me limitaba a ver Caballeros del Zodiaco, o Dragon Ball. De hecho, la mayoría de las niñas con quienes me juntaba, conocían más estas series. También la fiebre de Pokémon nos pegó mucho. Como anécdota curiosa, en un festival de día del niño en la escuela propuse a mi mamá de organizadora, para que los regalitos de todos fueran pokebolas con un pokémon de plástico traslúcido adentro.

Como éstas. Pero igual, fui feliz

Sin embargo, recuerdo una vez que estaba jugando con mis primas, un poco mayores que yo. Les hablé de Dragon Ball. Me preguntaron que quién me gustaba de la serie. ¿Quién me gustaba? ¿Cómo? ¿La razón para que yo viera algo “de niños” era porque debía gustarme “físicamente” alguno de los personajes? ¿Acaso yo, como niña, no podía disfrutar de una serie que era “para niños” por cualquier razón que no fuera que mis gustos de niña estuvieran orientados a que me atrajera algún personaje masculino?

Pero sí, me gustaba Vegeta. Aún ahora. ¡Insectos!

Han pasado muchos años y, ahora que tengo el poder adquisitivo para comprar una dotación mensual de manga, he notado que mi biblioteca abarca muchas más obras shonen. También me di cuenta de que a mis amigas les gustan más historias shonen que shojo, aunque este último esté dirigido para mujeres.

Es bien sabido que el manga / anime se dividen en géneros o demografías específicas. Esto es, las obras son creadas con características especiales que los dirigen a un público muy definido.  El shonen es una categoría de manga destinada a los muchachos.  Resaltan en las obras de este estilo detalles como el valor de la amistad, protagonistas heroícos, un rival empeñado superar al protagonista, un objetivo inamovible a alcanzar, una chica que se vuelve parte importante de la meta del protagonista. Del shonen se derivan otras demografías y categorías, como el seinen, kodomo, ecchi, etc.

Por otro lado, tenemos el shojo, dedicado a las chicas. En este tipo de mangas veremos personajes bellos, delicados, con especial énfasis en los sentimientos, y también podemos apreciar un mayor desenvolvimiento psicológico en los personajes. Del shojo se derivan el josei, boy’s love, magical girl, entre otros.

Sin embargo, estas divisiones no quieren decir que una sea específica o determinante de un género; no es como que te vayas a burlar de tu amigo al que le gusta Sailor Moon o de tu amiga a la que le gusta One Piece. Simplemente quiero dejar en claro que las obras dirigidas a cada demografía se crean con características “predeterminadas”,  para hacer que sea aceptada en su público objetivo, y si en el proceso capta un público distinto, bienvenido sea.

Sin embargo, el motivo principal de este artículo, es exponer una relación que me parece bastante curiosa entre las mujeres y el shonen. Puede que sea más “comprensible” que al público masculino le guste el shojo, porque, por supuesto, todos tenemos sentimientos, y es más fácil sentir empatía con alguna situación mostrada en un shojo.

Nadie se resiste a Sakurita

Pero, ¿qué sucede en el caso contrario? ¿Qué hay en el shonen, que atrae a un público muy distinto a su demografía?

Mi anime y manga favorito, de toda la historia, desde la década pasada, es Fullmetal Alchemist.  Me la aprendí de memoria, la vi incontables veces. Ver las aventuras de los hermanos Elric es apasionante: son dos personajes magníficamente creados que van creciendo adecuadamente conforme avanza la serie, se envuelven en problemas cada vez más escabrosos y siempre salen adelante aún con la enorme carga que llevan a cuestas. En toda la historia no pasan momentos de fanservice para hombres, no hay personajes sexualizados ni panchira (gag cómico recurrente que consiste en mostrar la ropa interior de las chicas). Por otro lado, Winry es lo más cercano a la waifu perfecta (en mi perspectiva, claro); si bien, en el anime de 2003 se ve  un poco infantil, en la adaptación Brotherhood  es una joven madura, cariñosa, muy inteligente y fuerte, es exactamente lo que Edward merece.  Y ni qué decir de la Teniente Hawkeye, Izumi Curtis, Olivier Armstrong… fuertes personajes femeninos que dejan huella en el espectador sí o sí.

Pero, si les soy franca, nunca puse demasiada atención a ‘este es un modelo de mujer fuerte’ o ‘aquí no hay fanservice ni sexualizados’. Lo que tomó totalmente mi atención fue la magnífica historia, todos los personajes son relevantes y tienen momentos fuertes en la trama, para dar un cierre tajante que deja una gran satisfacción como pocos animes.

Otro de mis shonen favoritos tiene muy poco en común con FMA, y es que en él, la sexualización de los personajes femeninos está a la orden del día, mucho fanservice de las chicas principales, panchira,  la trama es muy simple. Sin embargo, no por eso deja de ser un gran referente en anime para todos.

Estoy hablando de Ranma ½

Discutir, por todo pelear ♫

Cuando se transmitió en nuestro país por allá de los 90, fue escandaloso para muchos padres de familia, que podrían creer que eran situaciones demasiado subidas de tono para nuestras infantiles mentes. Mis papás siempre cuidaron lo que veía en la tele… pero de alguna manera conseguí ver muchos capítulos de Ranma (perdón, mamá). De esta obra, lo que me gusta son los personajes tan variados, así como las situaciones que siempre parecen ser muy serias pero terminan siendo una bobada. Me encanta su humor basado en gags (creados dentro de la misma serie).

Algo en común que tienen ambas series, además de que son shonen, es que fueron creados por mujeres. Hiromu Arakawa es la mente detrás de Fullmetal Alchemist, mientras que Rumiko Takahashi es una leyenda entre mangakas, y además de Ranma ½, es responsable de varios éxitos, como Urusuei Yatsura o Inuyasha. Ambas autoras tienen estilos muy distintos; sin embargo, respetan muy bien las reglas de cómo debería ser un shonen, en las dos obras mencionadas. Ellas son dos ejemplos magníficos de que el shonen en toda regla también puede apasionar a mujeres, lo suficiente como para crear una historia magnífica.

Hiromu Arakawa como ella suele representarse

Hice un sondeo rápido de mis amigas otakus; en promedio, las series favoritas que predominan entre ellas son One Piece, Naruto, Death Note, Dragon Ball, y Digimon (dicho sea de paso, este estudio nada tuvo de científico) . Pareciera que las series que son populares, lo son en públicos amplios y diversos. ¿Qué tienen en común estos animes, que lograron posicionarse también en el público femenino?

Hace poco leí todo Bakuman, y entre sus páginas tuve la respuesta a esta pregunta.

Hay una parte de esta serie en la que los mangakas Mashiro y Takagi están leyendo las cartas de sus fans, en las que  fans mujeres preguntan si podrían saber más de la vida personal del protagonista de su manga shonen, o verlo en una situación escolar para conocer otra faceta de él. Sin embargo, cuando Mashiro y Takagi consideran incluir esta posibilidad en su historia, el editor les responde de manera clara y tajante:

Las mujeres gustan del shonen, por lo que ya contiene el shonen, no es necesario hacerle esos agregados para llegar al público femenino.

(O algo así dijo)

Así que esas batallas, esos profundos lazos de amistad, esa constante tenacidad que encuentras en muchos de los grandes shonen, es lo que cautiva, sin importar tu género. Porque a todos nos inspiran los personajes que buscan alcanzar sus metas, que siempre quieren ser los más fuertes, que protegen a sus seres queridos con su vida. Vayamos juntos por el camino otaku a ver los mejores shonen de la vida.


Imágenes:

Figuras de Pokemon tomadas del blog Fyeahvideogamebootlegs

Vegeta y Gokú pertenecen a Akira Toriyama

Cardcaptor Sakura pertenece a CLAMP

Fullmetal Alchemist pertenece a Hiromu Arakawa

Ranma 1/2 pertenece a Rumiko Takahashi

Foto de estatuilla  de Hiromu Arakawa tomada por Yakio

Bakuman pertenece a Tsugumi Ohba y Takeshi Obata

 

Cuando era niña, me encantaba Sailor Moon. No nada más me gustaba, la amaba, estaba enloquecida con esa serie. Creo que mis amiguitas no la veían, porque recuerdo que yo era la única que tenía muñecas, me hacía falditas de crepé y me ponía collares de mi mamá en la cabeza como si fueran mi tiara lunar.

Pero eso de ninguna manera me limitaba a ver Caballeros del Zodiaco, o Dragon Ball. De hecho, la mayoría de las niñas con quienes me juntaba, conocían más estas series. También la fiebre de Pokémon nos pegó mucho. Como anécdota curiosa, en un festival de día del niño en la escuela propuse a mi mamá de organizadora, para que los regalitos de todos fueran pokebolas con un pokémon de plástico traslúcido adentro.

Como éstas. Pero igual, fui feliz

Sin embargo, recuerdo una vez que estaba jugando con mis primas, un poco mayores que yo. Les hablé de Dragon Ball. Me preguntaron que quién me gustaba de la serie. ¿Quién me gustaba? ¿Cómo? ¿La razón para que yo viera algo “de niños” era porque debía gustarme “físicamente” alguno de los personajes? ¿Acaso yo, como niña, no podía disfrutar de una serie que era “para niños” por cualquier razón que no fuera que mis gustos de niña estuvieran orientados a que me atrajera algún personaje masculino?

Pero sí, me gustaba Vegeta. Aún ahora. ¡Insectos!

Han pasado muchos años y, ahora que tengo el poder adquisitivo para comprar una dotación mensual de manga, he notado que mi biblioteca abarca muchas más obras shonen. También me di cuenta de que a mis amigas les gustan más historias shonen que shojo, aunque este último esté dirigido para mujeres.

Es bien sabido que el manga / anime se dividen en géneros o demografías específicas. Esto es, las obras son creadas con características especiales que los dirigen a un público muy definido.  El shonen es una categoría de manga destinada a los muchachos.  Resaltan en las obras de este estilo detalles como el valor de la amistad, protagonistas heroícos, un rival empeñado superar al protagonista, un objetivo inamovible a alcanzar, una chica que se vuelve parte importante de la meta del protagonista. Del shonen se derivan otras demografías y categorías, como el seinen, kodomo, ecchi, etc.

Por otro lado, tenemos el shojo, dedicado a las chicas. En este tipo de mangas veremos personajes bellos, delicados, con especial énfasis en los sentimientos, y también podemos apreciar un mayor desenvolvimiento psicológico en los personajes. Del shojo se derivan el josei, boy’s love, magical girl, entre otros.

Sin embargo, estas divisiones no quieren decir que una sea específica o determinante de un género; no es como que te vayas a burlar de tu amigo al que le gusta Sailor Moon o de tu amiga a la que le gusta One Piece. Simplemente quiero dejar en claro que las obras dirigidas a cada demografía se crean con características “predeterminadas”,  para hacer que sea aceptada en su público objetivo, y si en el proceso capta un público distinto, bienvenido sea.

Sin embargo, el motivo principal de este artículo, es exponer una relación que me parece bastante curiosa entre las mujeres y el shonen. Puede que sea más “comprensible” que al público masculino le guste el shojo, porque, por supuesto, todos tenemos sentimientos, y es más fácil sentir empatía con alguna situación mostrada en un shojo.

Nadie se resiste a Sakurita

Pero, ¿qué sucede en el caso contrario? ¿Qué hay en el shonen, que atrae a un público muy distinto a su demografía?

Mi anime y manga favorito, de toda la historia, desde la década pasada, es Fullmetal Alchemist.  Me la aprendí de memoria, la vi incontables veces. Ver las aventuras de los hermanos Elric es apasionante: son dos personajes magníficamente creados que van creciendo adecuadamente conforme avanza la serie, se envuelven en problemas cada vez más escabrosos y siempre salen adelante aún con la enorme carga que llevan a cuestas. En toda la historia no pasan momentos de fanservice para hombres, no hay personajes sexualizados ni panchira (gag cómico recurrente que consiste en mostrar la ropa interior de las chicas). Por otro lado, Winry es lo más cercano a la waifu perfecta (en mi perspectiva, claro); si bien, en el anime de 2003 se ve  un poco infantil, en la adaptación Brotherhood  es una joven madura, cariñosa, muy inteligente y fuerte, es exactamente lo que Edward merece.  Y ni qué decir de la Teniente Hawkeye, Izumi Curtis, Olivier Armstrong… fuertes personajes femeninos que dejan huella en el espectador sí o sí.

Pero, si les soy franca, nunca puse demasiada atención a ‘este es un modelo de mujer fuerte’ o ‘aquí no hay fanservice ni sexualizados’. Lo que tomó totalmente mi atención fue la magnífica historia, todos los personajes son relevantes y tienen momentos fuertes en la trama, para dar un cierre tajante que deja una gran satisfacción como pocos animes.

Otro de mis shonen favoritos tiene muy poco en común con FMA, y es que en él, la sexualización de los personajes femeninos está a la orden del día, mucho fanservice de las chicas principales, panchira,  la trama es muy simple. Sin embargo, no por eso deja de ser un gran referente en anime para todos.

Estoy hablando de Ranma ½

Discutir, por todo pelear ♫

Cuando se transmitió en nuestro país por allá de los 90, fue escandaloso para muchos padres de familia, que podrían creer que eran situaciones demasiado subidas de tono para nuestras infantiles mentes. Mis papás siempre cuidaron lo que veía en la tele… pero de alguna manera conseguí ver muchos capítulos de Ranma (perdón, mamá). De esta obra, lo que me gusta son los personajes tan variados, así como las situaciones que siempre parecen ser muy serias pero terminan siendo una bobada. Me encanta su humor basado en gags (creados dentro de la misma serie).

Algo en común que tienen ambas series, además de que son shonen, es que fueron creados por mujeres. Hiromu Arakawa es la mente detrás de Fullmetal Alchemist, mientras que Rumiko Takahashi es una leyenda entre mangakas, y además de Ranma ½, es responsable de varios éxitos, como Urusuei Yatsura o Inuyasha. Ambas autoras tienen estilos muy distintos; sin embargo, respetan muy bien las reglas de cómo debería ser un shonen, en las dos obras mencionadas. Ellas son dos ejemplos magníficos de que el shonen en toda regla también puede apasionar a mujeres, lo suficiente como para crear una historia magnífica.

Hiromu Arakawa como ella suele representarse

Hice un sondeo rápido de mis amigas otakus; en promedio, las series favoritas que predominan entre ellas son One Piece, Naruto, Death Note, Dragon Ball, y Digimon (dicho sea de paso, este estudio nada tuvo de científico) . Pareciera que las series que son populares, lo son en públicos amplios y diversos. ¿Qué tienen en común estos animes, que lograron posicionarse también en el público femenino?

Hace poco leí todo Bakuman, y entre sus páginas tuve la respuesta a esta pregunta.

Hay una parte de esta serie en la que los mangakas Mashiro y Takagi están leyendo las cartas de sus fans, en las que  fans mujeres preguntan si podrían saber más de la vida personal del protagonista de su manga shonen, o verlo en una situación escolar para conocer otra faceta de él. Sin embargo, cuando Mashiro y Takagi consideran incluir esta posibilidad en su historia, el editor les responde de manera clara y tajante:

Las mujeres gustan del shonen, por lo que ya contiene el shonen, no es necesario hacerle esos agregados para llegar al público femenino.

(O algo así dijo)

Así que esas batallas, esos profundos lazos de amistad, esa constante tenacidad que encuentras en muchos de los grandes shonen, es lo que cautiva, sin importar tu género. Porque a todos nos inspiran los personajes que buscan alcanzar sus metas, que siempre quieren ser los más fuertes, que protegen a sus seres queridos con su vida. Vayamos juntos por el camino otaku a ver los mejores shonen de la vida.


Imágenes:

Figuras de Pokemon tomadas del blog Fyeahvideogamebootlegs

Vegeta y Gokú pertenecen a Akira Toriyama

Cardcaptor Sakura pertenece a CLAMP

Fullmetal Alchemist pertenece a Hiromu Arakawa

Ranma 1/2 pertenece a Rumiko Takahashi

Foto de estatuilla  de Hiromu Arakawa tomada por Yakio

Bakuman pertenece a Tsugumi Ohba y Takeshi Obata

 

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